En el marco del 27 de septiembre, Día de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, el Comité para la Prevención de la Tortura del Chaco (CPTCh) destaca la importancia de fortalecer las políticas de cuidado y protección destinadas a niñas, niños y adolescentes que se encuentran alojados en dispositivos residenciales de la provincia.
Como parte de sus funciones de prevención y monitoreo, el Comité realiza visitas periódicas a los Centros de Resguardo “Sotai” -anteriormente denominados Espacios Convivenciales Alternativos-, donde releva las condiciones en las que se desarrollan las medidas de protección y el cumplimiento efectivo de los derechos de las personas allí alojadas.
La tarea incluye la observación de las condiciones edilicias y habitacionales, alimentación, acceso a la salud y salud mental, educación, recreación y prácticas institucionales de cuidado.
También se realizan entrevistas con niñas, niños y adolescentes, autoridades y trabajadores de los dispositivos, y se analizan protocolos, registros, mecanismos de ingreso y egreso y procedimientos de intervención.
A partir de estos monitoreos, el equipo técnico interdisciplinario del CPTCh identifica situaciones que requieren intervención, elabora informes que luego el cuerpo de miembros la remite en forma de recomendaciones dirigidas a las autoridades competentes.
Además, se realiza posteriormente un seguimiento de las medidas adoptadas. Cuando resulta necesario, se articula con otros organismos que integran el sistema de protección integral.
Condiciones de cuidado y garantía de derechos
Los monitoreos desarrollados por el Comité han permitido identificar problemáticas estructurales que inciden sobre las condiciones de cuidado y sobre la garantía efectiva de derechos de niñas, niños y adolescentes institucionalizados.
Entre los aspectos relevados aparecen dificultades vinculadas con la disponibilidad y calidad de la alimentación, insuficiencia de recursos humanos, precarización laboral y falta de formación específica, obstáculos para acceder de manera continua a servicios de salud y salud mental, deficiencias edilicias y problemas de articulación entre los distintos organismos que forman parte del sistema de protección.
En relación con la alimentación, se han observado en diferentes oportunidades dificultades para garantizar cantidades suficientes y una adecuada variedad nutricional, así como limitaciones presupuestarias y administrativas que afectan la disponibilidad de alimentos e insumos necesarios para el funcionamiento cotidiano de los dispositivos.
Las condiciones edilicias constituyen también un aspecto central de los monitoreos. El CPTCh releva el estado de las instalaciones eléctricas y sanitarias, las condiciones de seguridad, mantenimiento y climatización, la disponibilidad de agua caliente, la utilización de los espacios y cualquier situación que pueda afectar la habitabilidad y el desarrollo cotidiano de quienes residen allí.
Otro de los ejes de especial preocupación es el acceso a la salud integral y, particularmente, a la salud mental. La continuidad de los tratamientos, la disponibilidad de profesionales especializados y la existencia de estrategias adecuadas frente a situaciones de crisis resultan fundamentales para garantizar una respuesta acorde a las necesidades de cada niña, niño o adolescente.
Trabajadores que sostienen los espacios de cuidado
Los monitoreos también permiten observar las condiciones en las que desarrollan sus tareas quienes trabajan diariamente en estos dispositivos.
Entre las situaciones identificadas se encuentran la insuficiencia de personal, la alta rotación, las modalidades de contratación precarias y la falta de equipos interdisciplinarios completos.
Estas condiciones pueden derivar en dificultades para cubrir adecuadamente los turnos y en que trabajadores deban asumir funciones que exceden sus responsabilidades o competencias específicas.
Por este motivo, el fortalecimiento del sistema de protección requiere también garantizar condiciones laborales adecuadas y políticas de capacitación permanente para quienes tienen a su cargo tareas de cuidado y acompañamiento.
Recomendaciones para fortalecer el sistema de protección
Las recomendaciones elaboradas por el Comité no se limitan a resolver situaciones particulares de cada dispositivo, sino que buscan contribuir al fortalecimiento estructural del sistema de protección integral de niñas, niños y adolescentes.
Entre las principales líneas de trabajo propuestas se encuentran:
Garantizar una alimentación adecuada, suficiente y acorde a los estándares nutricionales vigentes.
Fortalecer la dotación de recursos humanos y avanzar en condiciones laborales adecuadas.
Implementar instancias permanentes de formación y capacitación en servicio.
Consolidar equipos interdisciplinarios con presencia efectiva de profesionales de psicología, trabajo social y otras disciplinas necesarias para el acompañamiento integral.
Desarrollar y fortalecer protocolos específicos de ingreso, egreso, abordaje de crisis, salud mental y situaciones de violencia.
Mejorar las condiciones edilicias y priorizar intervenciones vinculadas con seguridad, instalaciones sanitarias, electricidad, mantenimiento y climatización.
Fortalecer la articulación entre los organismos que integran el sistema de protección, garantizando circuitos claros de información y seguimiento.
Promover estrategias de revinculación familiar, desinstitucionalización y egreso que eviten permanencias prolongadas en los dispositivos.
El derecho a crecer en condiciones dignas
Los estándares internacionales de protección de derechos establecen que toda intervención estatal vinculada con niñas, niños y adolescentes debe estar orientada por su interés superior y garantizar condiciones adecuadas para su desarrollo integral.
En este sentido, la institucionalización debe ser una medida excepcional y contar con mecanismos permanentes de revisión, acompañamiento y estrategias que permitan avanzar hacia alternativas familiares y comunitarias cuando sea posible.
Los monitoreos realizados por el CPTCh muestran que persisten desafíos vinculados con las condiciones materiales de vida, los recursos humanos, la atención integral de la salud, la articulación institucional y las posibilidades de egreso de los dispositivos.
En el Día de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, el Comité reafirma la importancia de que las políticas públicas destinadas a esta población garanticen condiciones de cuidado dignas, equipos adecuados y respuestas integrales que coloquen sus derechos en el centro de cada intervención.


