El 30 de abril de 1977, en plena última dictadura, un grupo de mujeres comenzó a reunirse en la Plaza de Mayo para exigir información sobre el paradero de sus hijos e hijas desaparecidos. Así nacieron las Madres de Plaza de Mayo, cuya lucha se convirtió en un símbolo central de la defensa de los derechos humanos en la Argentina.
A casi cinco décadas de aquella primera ronda, su recorrido continúa siendo una referencia ineludible para las instituciones que trabajan en la prevención, denuncia y erradicación de las violaciones a los derechos fundamentales.
Al mismo tiempo, el Comité impulsa instancias de formación, realiza monitoreos en lugares de detención, documenta situaciones de violencia institucional y desarrolla estrategias de comunicación pública que buscan fortalecer el control democrático sobre las instituciones. En estas acciones, la memoria no es solo evocación, sino una herramienta activa que orienta la intervención cotidiana y la prevención de nuevas vulneraciones.
La experiencia de las Madres dejó una marca profunda: la necesidad de sostener una presencia activa frente a las vulneraciones de derechos, incluso en los contextos más adversos. Recuperar ese legado implica también reafirmar el rol de los organismos de control en democracia y la importancia de su trabajo cotidiano.
En una nueva conmemoración de su surgimiento, se renueva el compromiso con la defensa de los derechos humanos y con la construcción de una sociedad donde ninguna forma de violencia institucional tenga lugar.


