El viernes 6 de noviembre, a las 10, se realizará el panel “50 años después: memoria, violencia institucional y prevención de la tortura”, en el Salón Elizondo de la Facultad de Humanidades. Participarán integrantes del Comité para la Prevención de la Tortura del Chaco.
El Comité para la Prevención de la Tortura del Chaco acompañará las Jornadas de Estudiantes de Filosofía de la Universidad Nacional del Nordeste y participará de un panel dedicado a reflexionar sobre la memoria, la violencia institucional y los desafíos de la prevención de la tortura.
La actividad se desarrollará el viernes 6 de noviembre, a las 10, en el Salón Elizondo de la Facultad de Humanidades de la UNNE. Tendrá como expositores a Darío Gómez, presidente del Comité, y Romina Duarte, vicepresidenta del organismo. La coordinación estará a cargo de Santiago Osuna, comisionado del Comité.
Bajo el título “50 años después: memoria, violencia institucional y prevención de la tortura”, el panel propone un espacio de encuentro entre la reflexión filosófica y las problemáticas vinculadas con la protección de los derechos humanos. La convocatoria permite abordar la memoria como una herramienta para interrogar el presente y pensar las responsabilidades de las instituciones frente a las distintas formas de violencia.
En ese marco, el diálogo con estudiantes, docentes y la comunidad universitaria constituye una oportunidad para compartir preguntas sobre las prácticas institucionales, el ejercicio del poder y el respeto por la dignidad de las personas. También abre un espacio para reflexionar sobre la prevención de la tortura y los malos tratos como una tarea que requiere atención pública, formación y compromiso sostenido.
Las Jornadas de Estudiantes de Filosofía se desarrollan los días 4, 5 y 6 de noviembre bajo el lema “Cultivar la memoria: reflexiones desde el presente”. Su programación incluye conferencias, paneles, talleres y mesas temáticas, con propuestas orientadas al intercambio de investigaciones y experiencias.
La participación del Comité se inscribe en esta convocatoria al diálogo y aporta la perspectiva de la prevención de la tortura a una agenda de reflexión compartida sobre memoria y derechos humanos.


